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Efemérides | Calendario anticomunista: efemérides de abril

Un recorrido por las efemérides del comunismo en abril: documentos clave, episodios de represión, control cultural y momentos de resistencia frente a los regímenes comunistas.

Calendario anticomunista. Efemérides del comunismo en el mes de abril. Lenin, Stalin, Corea del Norte, documental conducta impropia, éxodo del Mariel.
Monumento a víctimas de la represión (San Petersburgo, 1995), Lenin y Stalin, estatua de líder norcoreano, acto de repudio en Cuba (1980), Camboya de los Jemeres Rojos, cartel de documental cubano "Conducta impropia".

ÍNDICE

  1. Efemérides de abril
  2. ► DEL 1 AL 10 DE ABRIL
  3. 2 abril 1979 — Unión Soviética, Sverdlovsk. Una fuga de ántrax revela el programa soviético de armas biológicas
  4. 3 abril 1948 — Estados Unidos. Truman firma el Plan Marshall
  5. 4 abril 1949 — Estados Unidos, Washington D. C. Doce países fundan la OTAN
  6. 5 abril 1968 — Checoslovaquia. El Programa de Acción impulsa la Primavera de Praga
  7. 7 abril 1963 — Yugoslavia. Tito se convierte en presidente vitalicio
  8. ► DEL 11 AL 20 DE ABRIL
  9. 11 abril 1984 — Estados Unidos, Nueva York. La prensa neoyorquina recibe la denuncia de Conducta impropia
  10. 15 abril 1912 — Corea. Nace Kim Il-sung, fundador de la dictadura norcoreana
  11. 15 abril 1989 — China, Pekín. La muerte de Hu Yaobang desata las protestas
  12. 17 abril 1969 — Checoslovaquia. Cae Dubček y comienza la “normalización” comunista
  13. 17 abril 1975 — Camboya, Phnom Penh. Los Jemeres Rojos toman la capital
  14. 20 abril 1980 — Cuba. Castro abre el puerto de Mariel y comienza el éxodo
  15. ► DEL 21 AL 30 DE ABRIL
  16. 22 abril 1870 — Rusia. Nace Lenin, fundador del primer Estado comunista
  17. 22 abril 1989 — China, Pekín. Un funeral se transforma en las protestas de Tiananmén
  18. 23 abril 1971 — Cuba, La Habana. El Congreso de Educación y Cultura institucionaliza la censura
  19. 25 abril 1974 — Portugal. La Revolución de los Claveles derriba el Estado Novo
  20. 26 abril 1986 — Unión Soviética, RSS de Ucrania. Chernóbil expone el secretismo soviético
  21. 27 abril 1978 — Afganistán, Kabul. Un golpe comunista inicia la Revolución de Saur
  22. 28 abril 1995 — Rusia, San Petersburgo. Memorial a las víctimas del terror soviético

Efemérides de abril

Abril reúne episodios decisivos para comprender la historia del comunismo en el siglo XX: reformas frustradas dentro del bloque soviético, golpes de Estado, mecanismos de censura, catástrofes agravadas por el secretismo y movimientos ciudadanos reprimidos.

El recorrido incluye el Programa de Acción de la Primavera de Praga y su posterior desmantelamiento; la institucionalización del control cultural en Cuba; la toma de Phnom Penh por los Jemeres Rojos; las protestas de Tiananmén, y desastres como Sverdlovsk y Chernóbil, ocultados inicialmente por las autoridades soviéticas. También recoge respuestas políticas e institucionales a la expansión comunista, como el Plan Marshall y la creación de la OTAN.

Documentos políticos, testimonios, películas, memoriales y episodios de resistencia permiten reconstruir los mecanismos de poder de estos regímenes y las consecuencias que tuvieron sobre sociedades e individuos.



► DEL 1 AL 10 DE ABRIL

2 abril 1979 — Unión Soviética, Sverdlovsk. Una fuga de ántrax revela el programa soviético de armas biológicas

Una nube de esporas escapa de una instalación militar secreta y las autoridades sostienen durante años una versión falsa sobre el origen de las muertes.

El 2 de abril de 1979 una nube de esporas de Bacillus anthracis, causante del carbunco o ántrax, escapó accidentalmente de una instalación soviética de producción de armas biológicas en Sverdlovsk, hoy Ekaterimburgo, en los Urales. Durante semanas, las autoridades ocultaron la verdadera causa del brote y sostuvieron una explicación falsa basada en carne contaminada.

Las víctimas no aparecieron distribuidas al azar por la ciudad, como se podría esperar si la causa fuese realmente un alimento. Años después, un equipo dirigido por el biólogo estadounidense Matthew Meselson visitó a los familiares de los fallecidos y reconstruyó dónde se encontraba cada persona durante las horas críticas. Al colocar los datos sobre un mapa, los lugares de trabajo formaron una estrecha franja al sur del complejo militar número 19, exactamente en la dirección del viento. La geografía de las muertes contradecía la explicación oficial sobre una partida de carne contaminada y señalaba una nube de esporas liberada desde la instalación militar.

El episodio fue importante no solo por las muertes que provocó, sino porque expuso una dimensión secreta del Estado soviético: la continuidad de programas prohibidos de guerra biológica, en un sistema construido sobre el secreto de Estado y la desinformación. La población civil quedaba atrapada entre la negligencia militar y la mentira política. 

Durante años, el régimen negó cualquier vínculo con una instalación militar. Esa reacción encaja con una práctica recurrente del comunismo real: convertir el monopolio de la información en un instrumento de poder y negar los hechos incluso cuando ya se habían producido decenas de víctimas. 

La admisión oficial tardó trece años. Boris Yeltsin, que en 1979 dirigía el Partido Comunista en Sverdlovsk, reconoció en 1992 que el KGB le había informado en privado de la verdadera causa: 

“Nuestro desarrollo militar fue el responsable”. 

Hasta entonces, las autoridades habían sostenido una versión falsa mientras investigadores, médicos y familiares intentaban reconstruir una epidemia que dejó al menos 64 muertos. Sverdlovsk recuerda que la opacidad fue siempre uno de los métodos inseparables del régimen comunista, con un saldo inevitable de víctimas. 

Fuentes: National Security Archive, “Anthrax at Sverdlovsk, 1979”; Universidad de Harvard, Meselson CBW Archive.


3 abril 1948 — Estados Unidos. Truman firma el Plan Marshall

Estados Unidos destina unos 13.000 millones de dólares a reconstruir Europa occidental y contener el avance del comunismo.

El 3 de abril de 1948 el presidente Harry S. Truman firmó la ley conocida como Plan Marshall, oficialmente la Economic Cooperation Act of 1948. Su propósito inmediato fue reconstruir la economía europea después de la Segunda Guerra Mundial, pero su significado político fue más amplio: impedir que la pobreza, el racionamiento y la inestabilidad siguieran abriendo espacio a los partidos comunistas en Europa occidental. 

El plan supuso la entrega de unos 13.000 millones de dólares en ayuda a los países de Europa occidental para recuperar infraestructuras, industria, energía y abastecimiento, y contener de este modo la expansión del comunismo.

El origen político del plan se encuentra en el discurso pronunciado por el secretario de Estado George C. Marshall en la Universidad de Harvard el 5 de junio de 1947. Washington quiso presentar esta estrategia, no como simple anticomunismo retórico, sino como respuesta material al colapso europeo:

“Nuestra política no está dirigida contra ningún país ni doctrina, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos.”

La oferta estadounidense convirtió muy pronto la división de Europa en una experiencia personal. En julio de 1947, el Gobierno checoslovaco aceptó inicialmente participar en las conversaciones de París sobre el futuro programa de ayuda. Stalin convocó entonces a Moscú al primer ministro Klement Gottwald y al ministro de Asuntos Exteriores Jan Masaryk, hijo del fundador de Checoslovaquia. Después de aquella reunión, Praga retiró su participación. 

Según el periodista Igor Herben, Masaryk resumió la humillación con una frase: 

“Fui a Moscú como ministro checoslovaco y regresé como servidor de Stalin”. 

El 10 de marzo de 1948, pocas semanas antes de la firma del Plan Marshall y después del golpe comunista de febrero, Masaryk apareció muerto bajo una ventana del palacio Černín. Las circunstancias de su muerte se mantendrían en una incógnita, entre haberse arrojado al vacío o haber sido empujado.

La reconstrucción comenzó a adquirir una forma visible pocas semanas después de la firma. El carguero John H. Quick zarpó de Galveston, Texas, con 9.000 toneladas de trigo rumbo a Burdeos: fue uno de los primeros envíos del programa. La ayuda consistió en algo más urgente que transferencias monetarias. Se convirtió en algodón para las fábricas textiles francesas, leche en polvo para niños italianos desnutridos y madera destinada a apuntalar las galerías de las minas de carbón del Sarre y el Ruhr. 

Frente a la amenaza de la violencia y expansión comunista, Washington apostó por una fórmula que combinaba estabilidad, crecimiento, integración comercial y fortalecimiento institucional. Un contraste decisivo del siglo XX. Mientras el bloque soviético imponía disciplina política y subordinación ideológica, el Occidente atlántico intentaba demostrar que la prosperidad podía ser una respuesta más eficaz.

Fuentes: Archivos Nacionales de Estados Unidos, “Marshall Plan (1948)”; George C. Marshall Foundation, “Marshall Plan Speech”.


4 abril 1949 — Estados Unidos, Washington D. C. Doce países fundan la OTAN

Estados Unidos, Canadá y diez países europeos crean una alianza militar de defensa colectiva frente a la expansión soviética.

El 4 de abril de 1949 doce países firmaron en Washington el Tratado del Atlántico Norte. Nacía así la OTAN, respuesta estratégica al nuevo escenario creado por la expansión soviética en Europa central y oriental y por el temor a que la presión comunista continuara avanzando sobre el continente. 

Los doce países fundadores fueron Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y Reino Unido. Sus ministros de Asuntos Exteriores firmaron el Tratado del Atlántico Norte en el Auditorio Departamental de Washington D. C. Eran democracias liberales, con la excepción de Portugal, que permanecía bajo la dictadura de António de Oliveira Salazar; pero su posición estratégica y el valor militar de las islas Azores favorecieron su incorporación.

El tratado se firmó en el auditorio del Departamento de Estado, en Washington D. C. La solemnidad de la ceremonia tuvo un detalle involuntariamente irónico: la banda interpretó “I’ve Got Plenty of Nothin’” —“Tengo mucho de nada”— e “It Ain’t Necessarily So” —“No es necesariamente así”—, dos canciones de Porgy and Bess. Había una ironía en los títulos musicales: el primero podía hacer pensar que la nueva alianza carecía todavía de medios o contenido real; mientras el segundo parecía poner en duda las solemnes promesas de defensa colectiva que acababan de firmarse. Se trato de una elección involuntariamente inoportuna, porque el repertorio musical había sido escogido sin coordinación con los organizadores.

Frente a aquella casualidad, el canciller británico Ernest Bevin definió el acto como un día “de consagración a la paz y de resistencia frente a la agresión”. La firma comprometía por primera vez a Estados Unidos, Canadá y diez países europeos en una estructura común de defensa frente al expansionismo soviético.

El texto fundacional proclama la defensa de “la democracia, la libertad individual y el imperio de la ley”. Esa tríada condensaba la autodefinición del bloque atlántico frente a un adversario organizado sobre el partido único, la policía política, las economías estatizadas y la subordinación de la sociedad civil al Estado.

La fundación de la OTAN fue una de las decisiones más relevantes de la posguerra. Fijó un marco de seguridad colectiva que, con todos sus límites, disuadió una expansión militar soviética directa en Europa occidental. También simbolizó que la resistencia al comunismo ya no dependía solo de gobiernos nacionales aislados. En el preámbulo del Tratado, se declara:

“Están decididos a salvaguardar la libertad, la herencia común y la civilización de sus pueblos, fundadas en los principios de la democracia, la libertad individual y el imperio de la ley.”

En la historia política del siglo XX, es el momento en que el miedo al totalitarismo comunista se convierte en arquitectura institucional y defensiva. Se trazó una frontera política entre dos concepciones de poder antagónicas. 

Fuentes: OTAN, “The North Atlantic Treaty”; OTAN, “A short history of NATO”.


5 abril 1968 — Checoslovaquia. El Programa de Acción impulsa la Primavera de Praga

El Partido Comunista adopta un programa de reformas que amplía las libertades y propone un “socialismo con rostro humano”.

El 5 de abril de 1968 el Comité Central del Partido Comunista adoptó un programa de reformas que propuso ampliar libertades y cuestionó el modelo soviético desde dentro del sistema, conocido como la Primavera de Praga.

El texto no sonaba a ruptura frontal con el socialismo, sino a intento de hacerlo respirable. Hablaba de corregir los abusos del período anterior, de ampliar libertades y de reformar la relación entre Estado, partido y sociedad. Una de sus frases más conocidas proponía “un nuevo modelo de democracia socialista”, y eso explica tanto su atractivo como el miedo que produjo en Moscú. No era aún una revolución anticomunista; era algo más inquietante para el bloque soviético: la demostración de que desde dentro del sistema podía abrirse una grieta real. 

El documento pedía mayor libertad de palabra y de prensa, revisión de errores judiciales, una posición menos dominante de la fiscalía frente a los tribunales, y una nueva relación entre checos y eslovacos. En un pasaje significativo, el texto exigió:

“Garantizar la plena independencia de los abogados respecto de los órganos estatales”. 

Parece una frase pequeña, casi técnica, pero deja ver bien el clima de la época: después de años de procesos amañados y obediencia judicial, la independencia profesional empezaba a escribirse como problema político.

También este programa rechazaba que la información pública continuara dependiendo de decisiones administrativas: ningún ciudadano debía recibir órdenes arbitrarias acerca de qué podía conocer, qué opiniones podía expresar y en qué asuntos podía intervenir la opinión pública. No era todavía un proyecto de democracia pluralista, preservaba la dirección comunista, pero el lenguaje abría espacios que Moscú consideraba incompatibles con el control del bloque.

Durante aquellos meses cobraron fuerza una prensa más abierta, los debates públicos y la participación de estudiantes, escritores y antiguos comunistas reformistas, con un vocabulario que parecía volver a la vida después del dogma. El documento nació de ese momento breve. 

Meses después, la invasión soviética de agosto lo convertiría en un papel vencido. Pero durante unas semanas el Programa de Acción fue exactamente aquello que nunca toleró el comunismo en la práctica: un texto del partido que reconocía sus propios abusos y aceptaba, siquiera por un instante, que la sociedad no podía reducirse a un simple coro con grilletes. 

Fuentes: Seventeen Moments in Soviet History, “The Action Program”; Office of the Historian, “Soviet Invasion of Czechoslovakia, 1968”.


7 abril 1963 — Yugoslavia. Tito se convierte en presidente vitalicio

Una nueva Constitución consolida el poder personal de Josip Broz Tito y el dominio del partido único.

El 7 de abril de 1963 entró en vigor una nueva Constitución que cambió el nombre oficial del país por República Federativa Socialista de Yugoslavia. Aunque establecía mandatos presidenciales de cuatro años y una sola reelección consecutiva, exceptuó expresamente a Josip Broz Tito de esa limitación.

La excepcionalidad personal quedó escrita en el artículo 220. Después de establecer que el presidente sería elegido por cuatro años y solo podría ser reelegido una vez de manera consecutiva, la Constitución añadía: 

“No se aplicará a Josip Broz Tito ninguna limitación en la duración del cargo de presidente de la República”. 

La norma general terminaba precisamente donde comenzaba el nombre del jefe del Estado.

Tito tuvo un perfil singular dentro del mundo comunista. Fue el primer líder comunista en el poder que desafió abiertamente la hegemonía soviética y promovió una vía alternativa al socialismo, asociada al no alineamiento. Pero esa autonomía exterior no implicó pluralismo político real en el interior. 

Yugoslavia siguió siendo un Estado de partido único, con represión de los opositores, control ideológico y una estructura federal sostenida por el culto personal. La excepción constitucional consolidó la permanencia de Tito al frente del Estado y mostró hasta qué punto el equilibrio institucional de Yugoslavia dependía de su autoridad personal

Aunque resulte frecuente la simplificación de considerar esa separación del eje soviético como una alternativa de sociedad distinta al totalitarismo comunista imperante en la época, lo cierto es que la ruptura con Stalin convirtió a Yugoslavia en una alternativa geopolítica al bloque soviético, pero no en una democracia pluralista. No todo comunismo fue soviético, aunque incluso sus variantes heterodoxas conservaron la adopción del mando concentrado, la mitología del caudillo y la fragilidad (o ilegalidad) de las instituciones independientes.

Fuentes: John F. Kennedy Presidential Library and Museum, “His Excellency Josip Broz Tito”; History, “Tito is made president of Yugoslavia for life”.


► DEL 11 AL 20 DE ABRIL

11 abril 1984 — Estados Unidos, Nueva York. La prensa neoyorquina recibe la denuncia de Conducta impropia

El documental de Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal reúne testimonios sobre las UMAP, la censura y la persecución de homosexuales, artistas, creyentes y disidentes.

El 11 de abril de 1984, The New York Times publicó una reseña de Vincent Canby sobre Conducta impropia (Improper Conduct / Mauvaise conduite), documental de Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal que llegaba entonces al público neoyorquino. La película, que había sido estrenada comercialmente en Francia el 21 de marzo, reunió testimonios de exiliados cubanos sobre los campos de trabajo de las UMAP, la vigilancia, las purgas morales y la represión contra quienes el régimen consideraba “impropios”. La ficha de Cornell resumía su núcleo con precisión, como un grupo de entrevistas a refugiados cubanos para reconstruir la represión contra homosexuales y disidentes en los campos de trabajo forzado de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción).

En su reseña, Vincent Canby escribió: 

Conducta impropia es una crítica inteligente de la Revolución cubana; los testimonios son tan brutales como convincentes”.

En la pantalla aparecían Reinaldo Arenas, Heberto Padilla, Guillermo Cabrera Infante, René Ariza, Martha Frayde, Armando Valladares y otros exiliados. Sus testimonios eran intercalados con discursos y entrevistas de Fidel Castro, de modo que el lenguaje de las víctimas quedaba enfrentado al del poder que había definido sus conductas como desviaciones o amenazas políticas.

Toda la fuerza del documental estaba en la suma de voces, rostros y recuerdos materiales. Cárceles, barracones, rapados, vigilancia, humillaciones, expedientes, salidas truncas. Reinaldo Arenas evocó aquel mundo en términos de asedio permanente; en su libro de memorias, Antes que anochezca, recordó que Conducta impropia fue “el primer gran documento” que denunció abiertamente esa persecución. 

La película apareció cuando ya existía una memoria dispersa, pero aún fragmentada. Almendros y Jiménez Leal la convirtieron en archivo visible. La cultura cubana del exilio encontró ahí no solo una denuncia, sino una forma: dejar hablar a quienes habían sido separados, vigilados o expulsados. No es casual que el filme dialogue tan bien con la vida de Arenas y con la frase del miedo pronunciada por Virgilio Piñera en 1961: 

“Yo no sé ustedes pero yo tengo miedo, tengo mucho miedo.” 

Esa frase, repetida durante años como una especie de contraseña moral de los intelectuales cubanos, condensaba el clima anterior al documental, mientras la película mostraba sus consecuencias sobre los cuerpos y las biografías. 

Conducta impropia pertenece a la tradición del cine-testimonio que trabaja contra el borrado. No describe una abstracción llamada “represión”, sino una serie de escenas y destinos individuales: el homosexual convertido en sospechoso, el artista reducido a expediente, el creyente encerrado en la misma categoría del “desviado”, el país presentado como pedagogía y vivido como castigo. 

Fuentes: Cornell Cinema, “Improper Conduct”; Les Films du Losange, “Improper Conduct”; Cuban Cultural Center of New York, “‘Improper Conduct’: 35 Years Later”.


15 abril 1912 — Corea. Nace Kim Il-sung, fundador de la dictadura norcoreana

El futuro dirigente instaurará un régimen de partido único, represión política y culto a la personalidad, convertido después en una dinastía hereditaria.

El 15 de abril de 1912 nació Kim Il-sung en Mangyongdae, cerca de Pyongyang, en una Corea entonces ocupada por Japón. Décadas después se convertiría en fundador y máximo dirigente de Corea del Norte. Desde 1948 hasta su muerte en 1994 dirigió la construcción de uno de los regímenes comunistas más cerrados y militarizados del mundo. 

Bajo Kim Il-sung se consolidó un Estado de partido único basado en la propaganda, la economía centralizada, la militarización, la represión política y un culto extremo a la personalidad. Que el aniversario de su nacimiento se convirtiera en el “Día del Sol” resume bien la lógica del sistema. En vez de limitar el poder, el régimen absorbió la historia nacional dentro de la biografía de su líder y transformó una fecha personal en un ritual sagrado permanente. 

La propaganda norcoreana describiría su nacimiento con una fórmula cósmica: 

“El Gran Sol del Juche hizo su aparición en el universo”. 

Aquel niño nacido como Kim Song-ju terminó presentado como origen de una nueva era histórica. En 1997, tres años después de su muerte, el Estado llegó a establecer el calendario Juche, cuyo año uno correspondía a 1912.

El personaje histórico, sin embargo, había sido más terrenal. Tras combatir en guerrillas vinculadas al comunismo chino, sirvió como capitán del Ejército Rojo y regresó a Corea en septiembre de 1945, acompañado por las fuerzas soviéticas. Tenía 33 años. En los meses siguientes, la administración de ocupación soviética favoreció su ascenso hasta situarlo al frente del aparato político norcoreano. La propaganda borraría progresivamente esas dependencias para presentarlo como libertador único, fundador providencial y padre de una dinastía comunista hereditaria.

Tras la muerte de Kim Il-sung, el poder pasó a su hijo Kim Jong-il y posteriormente a su nieto Kim Jong-un. Abril de 1912 señala el inicio remoto de una de las formas más extremas de comunismo dinástico y sacralizado que se haya conocido, cuyo parecido más fiel quizás esté en las ficciones literarias y el cine distópico.

Fuentes: EBSCO, “Kim Il Sung”; Human Rights in North Korea, “The True Identity of the North Korean Dictator, Hidden for 50 Years”.


15 abril 1989 — China, Pekín. La muerte de Hu Yaobang desata las protestas

El fallecimiento del dirigente reformista provoca concentraciones estudiantiles que desembocarán en la movilización de la plaza de Tiananmén.

El 15 de abril de 1989 murió Hu Yaobang, antiguo secretario general del Partido Comunista Chino y figura asociada a posiciones relativamente reformistas dentro del régimen. Su muerte desencadenó el duelo público que pronto se transformó en protesta política. 

La noticia salió de los despachos del partido y llegó enseguida a las universidades. En los campus de Pekín aparecieron grandes carteles manuscritos que elogiaban a Hu y cuestionaban la forma en que había sido apartado del poder. Dos días después, varios centenares de estudiantes marcharon hasta Tiananmén y depositaron una corona ante el Monumento a los Héroes del Pueblo. El duelo por un dirigente reformista empezaba a transformarse en una protesta contra la corrupción, la censura y la falta de libertades. Muchos estudiantes e intelectuales veían en Hu a un dirigente más abierto frente al inmovilismo del partido. El luto por su muerte funcionó como catalizador de un descontento más amplio: corrupción, inflación, lentitud de las reformas y rechazo a la cerrazón política del sistema. 

La plaza de Tiananmén tuvo, de este modo, un detonante humano que después se volvió masivo. Dentro de la rígida estructura comunista había surgido una fisura que permitía la expresión pública de un descontento social contenido durante años. Así la muerte de Hu abría el umbral de una movilización cívica que el Partido Comunista Chino acabaría reprimiendo con extrema violencia. 

El 26 de abril, un editorial del Diario del Pueblo calificó las protestas de “disturbios”. Al día siguiente, decenas de miles de estudiantes marcharon por Pekín en desafío a esa condena. El 13 de mayo comenzó la huelga de hambre en la plaza y, el 20, el Gobierno declaró la ley marcial. La represión militar culminó durante la noche del 3 al 4 de junio de 1989.

Fuentes: Reuters, “From reform hopes to brutal crackdown—China’s Tiananmen protests”; The Guardian, “Beijing silent as tight security surrounds Tiananmen Square anniversary”.


17 abril 1969 — Checoslovaquia. Cae Dubček y comienza la “normalización” comunista

Gustáv Husák sustituye al líder reformista y emprende el desmantelamiento de las libertades conquistadas durante la Primavera de Praga.

El 17 de abril de 1969 Gustáv Husák sustituyó a Alexander Dubček como primer secretario del Partido Comunista de Checoslovaquia. Con esa decisión quedó políticamente derrotado el intento reformista conocido como Primavera de Praga. 

Dubček había tratado de impulsar una liberalización parcial del sistema: mayor libertad de expresión, rehabilitación de víctimas de purgas estalinistas y reformas económicas y políticas. Moscú respondió con la invasión de agosto de 1968 y, meses después, con la liquidación interna del experimento. 

El golpe definitivo contra Dubček tuvo como telón de fondo un partido de hockey. En marzo de 1969, la selección checoslovaca derrotó dos veces a la Unión Soviética en el campeonato mundial. Cientos de miles de personas salieron a las calles y algunas celebraciones se convirtieron en protestas contra la ocupación. Dubček describió aquellos encuentros como “una repetición de la guerra perdida”. Entonces, los sectores más duros utilizaron los disturbios como argumento para demostrar que el reformismo había debilitado el control político.

Quedó en evidencia el límite real del reformismo comunista dentro del bloque soviético. Cuando una reforma amenazaba el monopolio del partido o debilitaba el control del Kremlin, el sistema se reservaba el derecho de aplastarla.

Se achaca a Dubček una frase que resume el intento reformista fallido:

“Quisimos dar un rostro humano al socialismo.”

El relevo de Dubček abrió la etapa llamada “normalización”, un eufemismo clásico del lenguaje comunista para nombrar la restauración de la obediencia, la censura y la disciplina violenta sobre una sociedad que apenas había intentado respirar. 

El cambio de dirigente fue seguido por una depuración de enormes proporciones. Hasta 1971, Dubček y numerosos reformistas fueron expulsados, y el Partido Comunista perdió aproximadamente una tercera parte de sus miembros. Regresaron la censura, la vigilancia policial y el control centralizado de la economía. Años después, Václav Havel describiría la disciplina social nacida de aquella etapa como la obligación de “vivir dentro de una mentira”. No se exigía siquiera creer en el lenguaje oficial, bastaba con repetirlo y comportarse como si fuera verdadero.

Fuentes: History, “Architect of Czechoslovakia’s Prague Spring forcibly resigns”; Universidad del Sur de California, “The Prague Spring (1968)”; Radio Prague International, “The 1969 Czechoslovak ice hockey riots”; Václav Havel, “The Power of the Powerless”.


17 abril 1975 — Camboya, Phnom Penh. Los Jemeres Rojos toman la capital

Las fuerzas de Pol Pot evacúan la ciudad e instauran un régimen genocida que causará entre 1,5 y 2 millones de muertes.

El 17 de abril de 1975 las fuerzas de los Jemeres Rojos tomaron Phnom Penh y se hicieron con el poder en Camboya. 

Al principio hubo alivio. Tras cinco años de guerra, muchos habitantes salieron a recibir a los vencedores esperando el regreso de la paz. El fotógrafo estadounidense Al Rockoff recordó a un cuadro de los Jemeres Rojos que anunciaba mediante un altavoz: “La guerra terminó, la guerra terminó”. Y añadió: “Una hora después, el ambiente cambió”. Los soldados comenzaron a ordenar que todo el mundo abandonara la capital.

A partir de ese momento comenzó uno de los experimentos comunistas más radicales y mortíferos del siglo XX. 

El nuevo régimen, encabezado por Pol Pot, vació las ciudades, abolió el dinero y los mercados, destruyó instituciones y sometió a la población a trabajo forzado, hambre, vigilancia y exterminio. 

Cerca de dos millones de personas fueron empujadas hacia las carreteras bajo amenaza de las armas. Los hospitales también fueron vaciados: enfermos, heridos y mujeres recién paridas tuvieron que incorporarse al éxodo. Después de tres días, viviendas, escuelas y centros médicos habían quedado desiertos. A los expulsados de la capital el régimen los clasificaría como “gente del 17 de abril”, una categoría sospechosa que los colocaba por debajo de los llamados campesinos antiguos y los exponía a nuevas persecuciones.

Entre 1975 y 1979 murieron aproximadamente entre 1,5 y 2 millones de personas como consecuencia de ejecuciones, hambre, enfermedades y agotamiento.

La toma de Phnom Penh muestra, en un punto de la historia, una de las consecuencias extremas del fanatismo doctrinario por fabricar un “hombre nuevo”. La obsesión por empezar la historia desde cero, purificar a la sociedad y eliminar a los “enemigos de clase” desembocó en una maquinaria de muerte a gran escala. 

Pocas fechas retratan con tanta crudeza la deriva totalitaria del comunismo cuando se funde con fanatismo de búsqueda de la "pureza", paranoia y voluntad de ingeniería social. Camboya convirtió la falsa utopía revolucionaria en una gran fosa común. 

Fuentes: Cámaras Extraordinarias de los Tribunales de Camboya, “The Democratic Kampuchea regime”; Cámaras Extraordinarias de los Tribunales de Camboya, “Evacuation of Phnom Penh after 17 April 1975”; Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos, “Experiencing Forced Displacement: Cambodia”.


20 abril 1980 — Cuba. Castro abre el puerto de Mariel y comienza el éxodo

La apertura del puerto permite la salida de unos 125.000 cubanos, mientras el régimen organiza actos de repudio contra quienes deciden marcharse.

El 20 de abril de 1980, Fidel Castro anunció que el puerto de Mariel quedaría abierto para que los cubanos residentes en Estados Unidos recogieran en embarcaciones a familiares que quisieran abandonar la isla. Al día siguiente llegaron a Cayo Hueso los primeros barcos procedentes de Mariel, con 48 cubanos a bordo. Comenzaba así el éxodo del Mariel que, hasta octubre de 1980, permitió la salida de alrededor de 125.000 cubanos.

La crisis había estallado el 1 de abril, cuando seis cubanos irrumpieron en la Embajada del Perú para solicitar asilo. Después de que el Gobierno cubano retirara la custodia policial de la sede diplomática, miles de personas entraron en el recinto entre el 4 y el 6 de abril.

El episodio desnudaba una realidad que la propaganda oficial intentaba negar: bajo un régimen que se proclamaba redentor, gran parte de la población quería marcharse a cualquier costo. Familias enteras se subieron a embarcaciones precarias para salir de un país donde el Estado controlaba la economía, la movilidad, la expresión y la vida civil.

En esas circunstancias, el régimen organizó actos de repudio contra las personas y familias que pretendían emigrar. Turbas convocadas por las organizaciones oficiales cercaban sus viviendas, les arrojaban huevos y piedras, las insultaban y coreaban consignas como “¡Escorias!” y “¡Abajo la gusanera!”. Las autoridades aprovecharon además para vaciar cárceles y manicomios, una práctica utilizada posteriormente para desacreditar a toda la comunidad del Mariel. Cuando llegaban los exiliados desde Estados Unidos para recoger a sus familias, los obligaban a montar en sus embarcaciones numerosos presos comunes y enfermos mentales. 

Con este éxodo el régimen de Cuba quedó retratado en una imagen demoledora ante el mundo. Mientras el sistema decía construir al “hombre nuevo”, adoctrinado y supuestamente libre de opresiones, miles de cubanos respondían con el impulso más antiguo y más contundente del ser humano ante la aparición de un gran desastre: escapar. 

Fuentes: Archivos Nacionales de Estados Unidos, “The Causes and Effects of the Mariel Boatlift”; Immigration History, “Mariel Boatlift of 1980”; History, “Fidel Castro announces Mariel Boatlift”.


► DEL 21 AL 30 DE ABRIL

22 abril 1870 — Rusia. Nace Lenin, fundador del primer Estado comunista

El líder bolchevique instaurará el partido único, la policía política y la represión sistemática de los adversarios.

El 22 de abril de 1870 nació Vladímir Ilich Uliánov, conocido como Lenin. Fue el principal dirigente de la Revolución bolchevique de octubre de 1917 y fundador del primer Estado comunista.

Convirtió el marxismo en una teoría de poder organizada alrededor del partido, la conquista revolucionaria del Estado y la legitimidad de la violencia política como instrumento histórico. 

Muchos de los rasgos que posteriormente caracterizarían al comunismo soviético surgieron durante el Gobierno de Lenin: la centralización extrema, la supresión del pluralismo, la subordinación de la ley a los objetivos del partido y la creación de una policía política. Los bolcheviques disolvieron la Asamblea Constituyente, persiguieron a partidos rivales y utilizaron el Terror Rojo como instrumento de control durante la Guerra Civil.

Los documentos de Lenin muestran que la violencia fue una herramienta asumida desde la dirección programática. El 11 de agosto de 1918 envió un telegrama a los dirigentes bolcheviques de Penza: 

“Cuelguen, sin falta y a la vista del pueblo, no menos de cien kulaks conocidos”. 

Ordenaba además publicar sus nombres, confiscar el grano y tomar rehenes. 

La escena que imaginaba Lenin era deliberadamente teatral, donde los cuerpos debían quedar expuestos para que la población de cientos de kilómetros “viera, temblara y supiera”. La violencia no buscaba solamente eliminar adversarios; debía producir obediencia mediante el miedo. Esa concepción precedió a Stalin y formó parte de los métodos fundacionales del Estado bolchevique.

Aunque Stalin ampliaría la represión a una escala mucho mayor, el partido único, la censura, la persecución de los adversarios y la legitimación de la violencia política ya formaban parte de las estructuras establecidas por Lenin. Este fue el origen de una tradición política que marcaría el siglo XX con revoluciones, ingeniería social, aparatos represivos y un nuevo tipo de Estado totalitario, camuflado entre grandes fórmulas utópicas, inseparable del personalismo y la perversa pedagogía del terror.

Fuentes: Victims of Communism Memorial Foundation, “Vladimir Lenin and Communist Revolution”; History, “Vladimir Lenin”; Biography, “Vladimir Lenin”; Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, traducción del telegrama de Lenin.


22 abril 1989 — China, Pekín. Un funeral se transforma en las protestas de Tiananmén

Miles de estudiantes ocupan la plaza de Tiananmén e intentan presentar al Gobierno sus demandas de libertad y reformas políticas.

El 22 de abril de 1989, miles de estudiantes se concentraron en la plaza de Tiananmén, en Pekín, con motivo del funeral de Estado de Hu Yaobang, exsecretario general del Partido Comunista Chino. Hu había sido destituido en 1987 por su actitud relativamente tolerante ante las protestas estudiantiles y por su imagen de reformista dentro de un aparato dominado por sectores más duros. Su muerte, ocurrida el 15 de abril, activó una memoria política latente entre los jóvenes universitarios, que lo veían como símbolo de apertura y de un posible cambio dentro del sistema.

Durante los actos oficiales, los estudiantes intentaron entregar peticiones a las autoridades, reclamando libertad de expresión, lucha contra la corrupción y reformas políticas. No fueron recibidos.

Frente a las escalinatas del Gran Palacio del Pueblo, tres estudiantes se arrodillaron sosteniendo la petición y esperaron que algún dirigente saliera a recibirla. Nadie apareció. Entre las siete demandas figuraban la reevaluación oficial de Hu Yaobang, la publicación de las cuentas y los ingresos de los altos funcionarios y la aprobación de una ley de prensa que garantizara la libertad informativa. La imagen de los jóvenes arrodillados ante unas puertas cerradas convirtió la negativa al diálogo en uno de los primeros símbolos del movimiento.

La negativa del poder a dialogar convirtió el homenaje en protesta. Pancartas y consignas comenzaron a ocupar la plaza, entre ellas lemas como “Por la libertad y la democracia”, visibles en los primeros días del movimiento. La escena fue creciendo con rapidez. Concentraciones, lecturas públicas de manifiestos y una ocupación progresiva del espacio simbólico más importante del poder político chino.

El contexto venía de años de tensión. Desde 1986, distintas ciudades chinas habían vivido movilizaciones estudiantiles reprimidas o desactivadas, en un clima de inflación creciente, desigualdad y corrupción dentro del Partido Comunista. Deng Xiaoping, líder de facto del país, había optado por una apertura económica sin apertura política, lo que generó una fractura visible entre modernización material y control ideológico. La figura de Hu Yaobang condensaba esa contradicción, pues su caída en 1987 había sido una señal clara de los límites del reformismo dentro del sistema.

En los días posteriores al 22 de abril, el movimiento se amplió. El 27 de abril, una gran marcha estudiantil recorrió Pekín con apoyo creciente de trabajadores urbanos. A comienzos de mayo comenzaron huelgas de hambre, y la plaza se transformó en un espacio de presión política sostenida. El Gobierno respondió primero con advertencias y luego con condenas oficiales, calificando las protestas de “disturbios”. Ese lenguaje marcaría la escalada posterior: de la deslegitimación política a la represión militar que culminaría en la masacre del 3 y 4 de junio de 1989.

Fuentes: Reuters, “From reform hopes to brutal crackdown—China’s Tiananmen protests”; Time, “The Tiananmen Massacre Is One of China’s Most Censored Topics”.


23 abril 1971 — Cuba, La Habana. El Congreso de Educación y Cultura institucionaliza la censura

El régimen establece criterios ideológicos para excluir y castigar a escritores, artistas, homosexuales, creyentes y personas consideradas “desviadas”.

El 23 de abril de 1971 comenzó en La Habana el Congreso Nacional de Educación, con la participación de unos 1.700 delegados. El 26 de abril, los asistentes aprobaron denominarlo Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura. La incorporación explícita de la cultura anticipó el alcance de unas resoluciones que fijarían criterios ideológicos para discriminar a escritores, profesores y artistas.

En su discurso de clausura del 30 de abril, Fidel Castro redujo las críticas de los intelectuales a los problemas de “dos o tres ovejas descarriadas” a las que no se permitía “seguir sembrando el veneno, la insidia y la intriga en la Revolución”. El tono era más que administrativo, abiertamente punitivo. No se hablaba de discrepancias estéticas ni de pluralidad intelectual, sino de desviaciones, influencias indeseables y disciplina revolucionaria. 

Las resoluciones del congreso dieron forma escrita a ese clima. Una de las fórmulas más citadas fue esta: 

“No es permisible que por medio de la ‘calidad artística’ reconocidos homosexuales ganen influencia que incida en la formación de nuestra juventud”. 

La frase deja ver la operación completa, pues se convertía a la orientación sexual en un criterio de exclusión política, la creación artística quedaba subordinada a la pedagogía ideológica y el pretexto de proteger a la juventud era utilizado como argumento para expulsar de la esfera pública a intelectuales y profesionales.

Aquel congreso culminaba un proceso iniciado desde los primeros días de la llegada de Castro al poder. En 1961, Fidel Castro había fijado la consigna “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada”, convertida posteriormente en principio rector de la política cultural. Diez años después, este Congreso tradujo aquella fórmula en criterios de exclusión y castigos concretos, los llamados “parámetros”, que dieron nombre al proceso conocido como Parametración.

Entre las poleas destructoras de ambas frases castristas se extiende la historia de numerosos escritores y artistas censurados, castigados o marginados, entre ellos Virgilio Piñera, Heberto Padilla, Reinaldo Arenas, Antón Arrufat, César López y José Lezama Lima. El clima de terror de la época se resume en un ambiente de auditorio bajo la tribuna, entre consignas, uniformes, expedientes y miedo. El Congreso se clausuró el 30 de abril y estableció las bases administrativas e ideológicas de una política de exclusión que marcaría la cultura cubana, dejando un clima todavía más irrespirable dentro del castrismo.

Después del congreso, la exclusión adoptó una burocracia propia. Artistas y trabajadores de la cultura recibían telegramas que los citaban ante comisiones de evaluación. En una oficina de Quinta Avenida, en Miramar, debían hablar ante una grabadora y realizar una autocrítica sobre sus supuestas faltas morales, políticas o ideológicas. De aquella comparecencia podían salir separados del escenario, de la enseñanza o de su puesto de trabajo.

El actor Mario González, integrante del Guiñol, recordaba con ironía los años en que desapareció de los escenarios como el tiempo “cuando yo estaba de viaje”. No había salido de Cuba ni abandonado voluntariamente su profesión; había sido borrado de la vida cultural mediante un expediente administrativo.

Fuentes: Árbol Invertido, “Primer Congreso de Educación y Cultura y homofobia institucionalizada: 50 años después”; Rialta, “Polémica sobre el Congreso Nacional de Educación y Cultura (1971)”.


25 abril 1974 — Portugal. La Revolución de los Claveles derriba el Estado Novo

Un levantamiento militar pone fin a la dictadura y abre un proceso en el que fuerzas democráticas y comunistas disputan el futuro del país.

El 25 de abril de 1974 un movimiento de oficiales portugueses derrocó el régimen del Estado Novo. La fecha quedó fijada en la memoria como la Revolución de los Claveles, por una imagen sencilla y poderosa: los claveles colocados en los fusiles. Aunque detrás del símbolo pacífico estaba la complejidad de lo que vendría después. La caída del salazarismo abrió de inmediato una pugna por el control del proceso revolucionario, y en esa pugna el Partido Comunista Portugués y sectores marxistas-leninistas adquirieron un peso muy visible dentro del aparato estatal, las Fuerzas Armadas y los medios. 

El símbolo de la jornada nació de un gesto imprevisto. Celeste Caeiro, trabajadora de un restaurante cuya celebración había sido cancelada por el levantamiento, regresaba a su casa con varios ramos de claveles rojos y blancos. En la calle entregó una flor a un soldado; este la introdujo en el cañón de su fusil. Otros militares y civiles repitieron el gesto, y las fotografías de las armas florecidas terminaron dando nombre a la revolución.

Durante el proceso revolucionario, los sectores radicales del Movimiento de las Fuerzas Armadas y sus aliados marxistas alcanzaron una influencia considerable sobre el Gobierno de Lisboa, partes de las Fuerzas Armadas y los medios de comunicación. La escena portuguesa de 1974 y 1975 fue, por eso, mucho más que el final de una dictadura. 

Hubo ocupaciones, nacionalizaciones, lucha por la prensa, crisis dentro del Movimiento de las Fuerzas Armadas, y una batalla abierta por definir si Portugal sería una democracia pluralista occidental o un régimen de signo comunista. Diplomáticos estadounidenses recordaron después ese clima como un momento en que, a ojos de Washington, una nueva ola comunista parecía avanzar sobre Europa occidental. 

Las elecciones a la Asamblea Constituyente del 25 de abril de 1975 registraron una participación del 91,7 %. El Partido Socialista de Mário Soares obtuvo el 37,9 % de los votos, mientras el Partido Comunista alcanzó el 12,5 %. El resultado fortaleció a las fuerzas partidarias de una democracia pluralista, aunque la disputa política y militar continuó hasta noviembre de 1975. La posterior Constitución de 1976 consolidó el régimen democrático. Este desenlace impidió en definitiva que Portugal quedara absorbido por una deriva comunista.

Fuentes: Association for Diplomatic Studies and Training, “The Carnation Revolution—A Peaceful Coup in Portugal”; Associated Press, “Portugal marks the 50th anniversary of the Carnation Revolution”; Reuters, “Portugal’s ‘Carnations Lady’ who gave name to 1974 revolution dies at 91”.


26 abril 1986 — Unión Soviética, RSS de Ucrania. Chernóbil expone el secretismo soviético

Varias explosiones destruyen el reactor número 4 durante una prueba de seguridad, mientras las autoridades retrasan la evacuación y ocultan inicialmente la gravedad del desastre.

El 26 de abril de 1986, varias explosiones destruyeron el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, situada en la República Socialista Soviética de Ucrania, entonces parte de la Unión Soviética. El accidente y el incendio posterior liberaron grandes cantidades de material radiactivo a la atmósfera. Fue el accidente más grave de la historia de la energía nuclear civil por la magnitud de la liberación radiactiva y sus consecuencias humanas y territoriales. 

Mientras el reactor ardía, la vida continuó durante horas en Prípiat, una ciudad de 49.360 habitantes situada a solo tres kilómetros de la central. Niños fueron a la escuela, familias salieron a los balcones y trabajadores acudieron a sus turnos sin conocer la magnitud de la radiación. La especialista de laboratorio Halyna Kharshenko llegó a la planta a las 7:30 de la mañana y encontró helicópteros sobre el reactor, ambulancias, camillas y llamas. “La unidad 4 parecía un alto horno”, recordaría décadas después.

La tragedia no fue solo tecnológica. Los informes posteriores identificaron graves deficiencias en el diseño del reactor y errores cometidos durante la prueba. Prípiat no fue evacuada hasta el 27 de abril, aproximadamente 36 horas después del accidente, y la respuesta oficial estuvo marcada inicialmente por la minimización y la falta de transparencia.

Cuando finalmente los altavoces anunciaron la evacuación, se pidió a los vecinos que llevaran documentos, algunos alimentos y solo los objetos indispensables. La comunicación insistía en que se trataba de una salida temporal y terminaba ordenando: “Mantengan la calma y el orden durante esta breve evacuación”. En unas dos horas y media, una columna de autobuses vació la ciudad. La mayoría de sus habitantes nunca regresó a sus casas.

Chernóbil golpeó el prestigio del sistema soviético porque mostró a la vista del mundo varias de sus debilidades estructurales, como su burocracia rígida, la cultura de la obediencia, el ocultamiento de información y la subordinación de la verdad a la imagen del Estado. 

En un artículo publicado en 2006, Mijaíl Gorbachov escribió que el desastre de Chernóbil:

“Más aún que mi lanzamiento de la perestroika, fue quizá la causa principal del colapso de la Unión Soviética cinco años después”.

Pocas fechas condensan mejor el agotamiento del comunismo tardío. El desastre nuclear se convirtió en símbolo de un modelo incapaz de reconocer sus propios fallos a tiempo y, por eso mismo, incapaz también de proteger con honestidad a sus ciudadanos. 

Fuentes: Organismo Internacional de Energía Atómica, “Chornobyl Accident: Frequently Asked Questions”; Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de las Radiaciones Atómicas, “The Chornobyl Accident”; Agencia de Energía Nuclear de la OCDE, “Chernobyl: The site and accident sequence”.


27 abril 1978 — Afganistán, Kabul. Un golpe comunista inicia la Revolución de Saur

Militares vinculados al Partido Democrático Popular asesinan al presidente Daoud e instauran un régimen marxista-leninista aliado de Moscú.

El 27 de abril de 1978, unidades militares vinculadas al Partido Democrático Popular de Afganistán derrocaron al presidente Mohammed Daoud Khan. Daoud y numerosos miembros de su familia fueron asesinados durante el asalto al palacio presidencial. El golpe de Estado, conocido como Revolución de Saur, instauró un gobierno marxista-leninista estrechamente alineado con la Unión Soviética.

Desde los barrios de Kabul, los habitantes vieron pasar los tanques y escucharon los aviones sobre el Arg, el palacio presidencial. Una estudiante de catorce años recordó que los reactores volaron tres veces sobre su casa; en la tercera pasada se produjo una explosión tan fuerte que sacudió las viviendas cercanas. Poco después, Radio Kabul dejó de transmitir y la ciudad quedó sumida en la confusión.

En una escuela de la provincia de Takhar, el director suspendió el himno y anunció a los alumnos: “Hoy es la revolución”. La radio repetía que las Fuerzas Armadas habían tomado el poder y los profesores ordenaron a los estudiantes que aplaudieran. Cuando uno de ellos regresó temprano a casa y contó lo ocurrido, su padre respondió: “Dios nos proteja. El futuro no es bueno”. La frase adquirió un peso trágico ante las detenciones, desapariciones, guerras e invasiones que siguieron.

La nueva dirigencia, encabezada por Nur Mohammad Taraki, lanzó reformas radicales de tierras y de organización social que provocaron resistencia inmediata y una espiral de violencia. Lo que se presentó como revolución modernizadora aceleró, en cambio, el colapso político del país. 

El golpe fue el prólogo directo del conflicto afgano y de la posterior intervención soviética en diciembre de 1979. La imposición acelerada de un proyecto ideológico desde el aparato estatal, sin legitimidad social suficiente y sostenido por facciones armadas, desencadenó décadas de ruina. 

Fuentes: Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, Afghanistan: A Country Study; Association for Diplomatic Studies and Training, “The Saur Revolution: Prelude to the Soviet Invasion of Afghanistan”; Human Rights Watch, “Historical Background”; Afghanistan Analysts Network, “Afghans remember the Saur Revolution”.


28 abril 1995 — Rusia, San Petersburgo. Memorial a las víctimas del terror soviético

Dos esfinges de Mijaíl Shemiakin muestran un rostro humano hacia la ciudad y una calavera hacia la prisión de Kresty.

El 28 de abril de 1995 se inauguró en la ribera del Neva, frente a la prisión de Kresty, el Memorial a las Víctimas de la Represión Política de San Petersburgo, conjunto creado por el escultor Mijaíl Shemiakin y los arquitectos Viacheslav Bujáev y Anatoli Vasíliev. El lugar escogido fue tan importante como la escultura: al otro lado del agua se levanta Kresty, prisión vinculada a la historia del terror soviético y a la memoria literaria de Réquiem, de Anna Ajmátova.

Shemiakin no eligió un realismo de mártires reconocibles. Creó dos esfinges de bronce cuyos rostros están divididos verticalmente: la mitad orientada hacia la ciudad conserva facciones humanas, mientras la que mira hacia la prisión de Kresty aparece descarnada, convertida en calavera. Entre ambas figuras, una estructura de granito con una abertura enrejada dirige la mirada hacia la cárcel. La división de la sociedad quedó simbolizada por esa doble faz de vida y muerte, belleza y osamenta. El conjunto es seco, silencioso. 

Durante la inauguración, Dmitri Lijachov interpretó las dos caras de las esfinges como el rostro vivo y muerto de una misma época: de un lado, las víctimas de la represión; del otro, la resistencia, el valor y la esperanza de los disidentes:

“El rostro de una época, vivo y muerto.” 

En los pedestales y placas del memorial aparece una pequeña antología de la literatura y la disidencia rusa: Ajmátova, Mandelstam, Shalámov, Solzhenitsyn, Brodsky, Sájarov, Bukovski, Vysotski. La literatura, que durante décadas hizo el trabajo de conservar lo que no podía decirse en voz alta, pasó al bronce y al granito. 

En una de las placas aparecen versos de Réquiem, de Anna Ajmátova: 

“Quisiera nombrarlos a todos por su nombre, pero quitaron la lista y no hay dónde averiguarlos”. 

La frase establece un diálogo directo con la prisión de Kresty, situada al otro lado del Neva. Allí estuvo encarcelado Lev Gumiliov, hijo de la poeta, y ante sus muros Ajmátova pasó cientos de horas esperando noticias durante el Gran Terror.

La historia del propio Shemiakin entra también en la pieza. Fue un artista no conformista, sometido a psiquiatría punitiva y expulsado de la URSS en 1971. Sus esfinges, concebidas inicialmente para otro proyecto, terminaron mirando hacia una de las prisiones más emblemáticas de la represión soviética.

En la inauguración hablaron Anatoli Sobchak, Dmitri Lijachov y Veniamin Iofe; hubo también controversia, críticas, discusiones sobre la forma de la escultura y su oportunidad. Al menos ya no se trataba de ocultar el terror, sino que se debatía sobre cómo representarlo en el espacio público. 

Fuentes: Saint-Petersburg.com, “Memorial to Victims of Political Repression”; Naciones Unidas, informe sobre los monumentos dedicados a las víctimas de la represión política.

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