Ha sucedido. La memoria y el dolor de varias familias cubanoamericanas en Florida podría encontrar justicia a partir de este miércoles 20 de mayo de 2026. Justo ese día, en que los cubanos celebramos el inicio de la República que finalizó con la revolución socialista, un gran jurado federal presentó cargos formales contra Raúl Castro por una masacre que ocurrió treinta años atrás.
La masacre del 24 de febrero de 1996
La organización anticastrista en el exilio Hermanos al Rescate (HAR) voló por años avionetas sobre el Estrecho de la Florida, buscando a cubanos que salían en pequeños botes o en barcas caseras, hechas con casi cualquier material flotante, y alertando a la Guardia Costera de los Estados Unidos para rescatarlos.
Pero el 24 de febrero de 1996, cuatro de los ocho activistas de HAR salieron en tres avionetas en una misión rutinaria desde Florida, sin saber que de la isla despegaban dos aviones de combate soviéticos MiG, con orden de masacrarlos.
En el espacio aéreo internacional, misiles aire-aire despedazaron dos Cessna 337 de HAR y a cuatro de sus miembros, tres de ellos ciudadanos estadounidenses.
Son siete los cargos que pesan sobre Raúl Castro: uno por conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses fuera de Estados Unidos; dos por destrucción de aeronaves civiles estadounidenses; y cuatro cargos de asesinato, uno por cada una de las víctimas mortales.
"Muchas interrogantes sin responder", dice un sobreviviente
Ahora, Armando Iglesias, uno de los sobrevivientes de aquel día, aplaude la presentación de cargos contra Castro. En declaraciones para este artículo cree que "aún quedan muchas interrogantes sin responder".
Para Iglesias:
"Después de treinta años, cualquier esfuerzo encaminado a esclarecer responsabilidades por el derribo de las avionetas de HAR, constituye un importante paso en la búsqueda de verdad y justicia para las familias de Carlos Costa [29 años], Mario de la Peña [24 años], Pablo Morales [29 años] y Armando Alejandre Jr. [45 años]."
La tercera avioneta, única que escapó de la masacre, estuvo en la mira del MiG del piloto castrista Luis Raúl González-Pardo. Iglesias, José Basulto, Sylvia Iriondo y su esposo Andrés iban en ella. Oculta entre las pocas nubes de ese día, llegó al espacio aéreo estadounidense y aterrizó en Opa-Locka.
Durante la administración del demócrata Joe Biden, entró a Estados Unidos uno de los pilotos castristas que participó en la operación aquel día, el teniente coronel González-Pardo.
Para Sylvia Iriondo:
"Es una bofetada a la memoria de las víctimas de la masacre del 24 de febrero y a sus familias."
Como miembro de la comunidad cubanoamericana "que ha experimentado en carne propia la naturaleza criminal de la tiranía castrista", declara que:
"Me preocupa profundamente el deficiente proceso de verificación que permitió a González-Pardo ingresar a este país."
El FBI, en noviembre de 2025, arrestó al expiloto. La Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida lo acusó de "fraude y uso indebido de visas, permisos y otros documentos", así como de realizar una declaración falsa ante una agencia federal. Estos cargos podrían acarrearle una pena de prisión de hasta quince años.
La entonces fiscal general Pam Bondi declaró con respecto al caso:
"El pasado de este hombre como piloto militar durante mucho tiempo al servicio del malvado régimen de Castro —el cual ha causado un sufrimiento incalculable al pueblo cubano— debería haber ocupado un lugar central y destacado en su expediente de inmigración."
Una pieza clave: Luis Raúl González-Pardo
Ahora, González-Pardo podría convertirse en una pieza clave para la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida en el juicio contra el menor de los Castro. De hecho, es uno de los cinco acusados que acompañan al dictador, según documentos judiciales hechos públicos.
El testimonio del expiloto sería especialmente útil para reconstruir cómo funcionó la cadena de mando militar, las órdenes existentes respecto a HAR y certificar el nivel de control sobre la Fuerza Aérea del entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) cuando ocurrió la masacre.
Junto a ambos aparecen como coacusados los militares castristas Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Bárzaga y Raúl Simanca Cárdenas.
Castro II, de 94 años, en 2008 pasó a convertirse en "presidente" de Cuba tras la enfermedad de su hermano Fidel, quien falleció en 2016. Por esos años, Barack Obama le regaló un fracasado "deshielo" de relaciones diplomáticas; pero hoy Trump pone su nombre ante los tribunales.
Estados Unidos iniciará con él lo que hizo con Nicolás Maduro: un proceso judicial que pone más presión sobre La Habana, cuando parece que las negociaciones para cambios políticos no avanzan demasiado, mientras el castrismo pone sus esperanzas en una espera que les alcance hasta noviembre y las elecciones de medio término.
¿"Madurará" (ripen, en inglés) judicialmente el Departamento de Justicia a Raúl Castro hasta el final, como lo hizo con el dictador socialista venezolano?
En Florida, este miércoles 20 de mayo, el fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche dijo sobre la acusación:
"El presidente Trump está comprometido a restaurar un principio muy simple pero importante: si matas a estadounidenses, te perseguiremos sin importar quién seas, sin importar qué título ostentes, y en este caso, sin importar cuánto tiempo haya pasado."
Con la imputación de cargos contra el tirano antillano, la agenda America First prueba que no solo mira al futuro, sino también a las injusticias del ayer.
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