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Reportajes | La larga noche de fuego en Morón (Cuba)

"Uno de los jóvenes tomó la bandera cubana y gritó: 'Esto no es de ustedes. Es nuestra'. Se envolvió en ella y la llevó a un asta para izarla. Beatriz miró la bandera ondeando en la noche. Sintió orgullo, algo que hacía mucho tiempo no sentía."

Captura de un video filmado en Morón en la madrugada del 14 de marzo de 2026 durante las protestas masivas.
Captura de un video filmado en Morón en la madrugada del 14 de marzo de 2026 durante las protestas masivas.

Beatriz 

La leche estaba cortada. Después de 56 horas sin electricidad, no podía ser de otra forma. Al abrir el refrigerador, el golpe de olor la hizo retroceder: agrio, pesado, insoportable. Como si dentro se estuviera pudriendo algo más que comida. Beatriz levantó la vista y no dijo nada.

Beatriz es una joven de Morón. En realidad no se llama así, pero por seguridad prefiere usar ese nombre. 

La mañana del viernes 13 de marzo de 2026, como cada día desde que comenzaron estos prolongados apagones, había encendido carbón en el fondo del patio para intentar calentar la leche de su hija de seis años. Siempre procura darle, al menos, un vaso de leche y algún pedazo de pan o una galleta antes de que vaya a la escuela.

Cubana cocinando en un fogón improvisado en Cuba.
Cubana cocinando en un fogón improvisado en Cuba.

Pero ese día no había nada que salvar: la leche estaba cortada. Fue al cuarto y le dijo a la niña: 

—Sigue durmiendo, mi amor. Hoy no vas a la escuela.

—Pero mamá, tengo hambre.

—Lo sé, mi vida… duerme un rato más y cuando despiertes yo te doy desayuno.

La niña volvió a dormirse. Beatriz salió entonces a la cuadra, con la esperanza de resolver algo. Allí se encontró con varios vecinos, la mayoría jóvenes como ella. Todos hablaban de lo mismo, de cómo la vida se les va escapando entre apagones interminables.

Cuando la niña despertó de nuevo, Beatriz solo había logrado conseguir un poco de refresco instantáneo de la marca Luminy sabor a piña. Y eso fue todo lo que pudo darle.

La noche de los calderos

Pasadas las ocho de la noche, al ver que la electricidad no regresaba, algunos vecinos de Beatriz comenzaron a tocar calderos a modo de protesta. Beatriz no dudó en hacerlo también desde su casa.

Después de siete días seguidos de protestas en diferentes lugares de Cuba, la gente —y principalmente los jóvenes de Morón—  salió a las calles sonando cazuelas. El de hoy era el octavo día de manifestaciones. 

Ese mismo día, Miguel Díaz‑Canel declaró en una comparecencia especial difundida en la televisión nacional algo que durante semanas habían estado negando: que Cuba mantiene conversaciones con la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Una administración que ha presionado al régimen cubano como nunca, cortando el suministro de combustible que llega desde el exterior.

Aunque las conversaciones podrían significar algún tipo de esperanza para el pueblo cubano, estas declaraciones no calmaron a los pobladores del municipio de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila. El hartazgo de un pueblo que lleva semanas con apenas una hora de electricidad al día —según los mensajes difundidos en los canales de Telegram de la empresa eléctrica de esa provincia—, con alimentos descompuestos, niños llorando por el calor en las noches y personas enfermas sin condiciones mínimas, tomó forma de protesta.

Protestas multitudinarias en Morón, provincia de Ciego de Ávila (Cuba), toma de la sede del Partido Comunista, cacerolazos, represión y heridos (13 de marzo de 2026).

Lo que comenzó como un ruido aislado en un barrio fue creciendo poco a poco. La gente dejó de sentirse cómoda dentro de sus casas. Entonces salieron a la calle. El destino era la vía principal de Morón: la avenida Tarafa.

Durante el trayecto, el número de manifestantes fue creciendo. No había una cuadra por la que pasaran donde no se sumara más gente.

Beatriz había dejado a su hija al cuidado de su madre para unirse a la protesta. Aunque esta le pidió que tuviera cuidado, no se opuso a que participara. Ella sabía lo que estaba pasando.

En Cuba protestar puede costar años de prisión. El país ya tiene más de mil presos políticos documentados por la organización de derechos humanos Prisoners Defenders.

Alberto 

Alberto sintió, desde su casa, el toque de los calderos. Aunque se escuchaban a lo lejos, un vecino le había dicho que en el Consejo Popular "El Vaquerito" la gente se había lanzado a la calle.

En su mente no cabía la posibilidad de que fuera cierto. Aun escuchándolo desde su casa, pensó que podía tratarse de otra de esas cosas que "dicen", pero que al final no terminan en nada.

Pasaron apenas unos minutos y la inquietud comenzó a apoderarse de él. Cada vez los calderos sonaban más cerca. Intentó conectarse a internet a través de los datos móviles para buscar alguna información, pero le fue imposible. Activó y desactivó el modo avión varias veces, creyendo que así resolvería el problema, pero nada funcionó. 

Fue en ese momento cuando lo entendió: algo estaba pasando. Cada vez que ocurre una protesta, el internet desaparece. No era casualidad.

Protestas multitudinarias en Morón, provincia de Ciego de Ávila (Cuba). 13 de marzo de 2026.
Protestas multitudinarias en Morón, provincia de Ciego de Ávila (Cuba). 13 de marzo de 2026.

Pasada una hora, regresó la corriente. Encendió el televisor con la esperanza de encontrar alguna información, sin importar que proviniera de los medios oficialistas. Revisó todos los canales. Ninguno decía nada.

El silencio también era una respuesta.

En ese momento, un vecino lo llamó. Tenía una antena artesanal para conexión móvil elaborada con pedazos de aluminio y cables viejos que le permitía captar la señal de otra radio base de la empresa de telecomunicaciones, y logró ver algunos videos de lo que estaba sucediendo. Alberto los observó en silencio.

Entonces lo sintió todo junto. Rabia. Impotencia. Vergüenza. Lloró de rabia por sentir un miedo que lo paralizaba.

El momento de ruptura

Dos policías en bicicleta lograron adelantarse a los manifestantes para avisar.

Cuando la multitud llegó cerca de la sede del Partido Comunista del municipio Morón, en la esquina de la calle número 10, un cordón de policías y dirigentes del Partido bloqueaba el paso. Pero aquella barrera no fue suficiente. La multitud la atravesó. Se posicionaron frente al edificio y comenzaron los reclamos.

Entonces ocurrió algo que las autoridades intentaron ocultar: un represor identificado como Juan Carlos por vecinos de Beatriz que prefieren el anonimato, blandió un machete y amenazó a quienes intentaran avanzar.

Allí estaban también el primer secretario del comité municipal del Partido, Alberto Echemendía, y otros funcionarios del régimen. Todos gritaban amenazas. Hubo un breve momento de silencio. Luego se escucharon disparos al aire. Esta vez el pueblo no retrocedió. Las piedras comenzaron a volar.

Algunos jóvenes lograron entrar en la sede del Partido. No fueron a buscar comida, ni medicinas, ni a saquear tiendas. Fueron directamente al lugar que durante décadas ha simbolizado el poder político del sistema. Comenzaron a sacar sillas, computadoras, documentos y otros objetos del edificio.

Protestas multitudinarias en Morón, provincia de Ciego de Ávila (Cuba). 13 de marzo de 2026.
Protestas multitudinarias en Morón, provincia de Ciego de Ávila (Cuba). 13 de marzo de 2026.

En medio de la calle encendieron una gran hoguera. Muchos decían que estaban quemando el comunismo. Uno de los jóvenes tomó la bandera cubana y gritó:

—Esto no es de ustedes. Es nuestra.

Se envolvió en ella y la llevó a un asta para izarla. Beatriz miró la bandera ondeando en la noche. Sintió orgullo. Sintió algo que hacía mucho tiempo no sentía.

La represión

La respuesta del régimen no tardó. Las sirenas comenzaron a escucharse a lo lejos. En cuestión de minutos llegaron refuerzos del Ministerio del Interior y unidades de la Brigada Especial.

Hombres vestidos de negro descendieron de los camiones con cascos, escudos y bastones. No venían a dialogar. Venían a castigar.

La persecución comenzó por las calles cercanas. Los golpes resonaban en la oscuridad mientras los manifestantes intentaban dispersarse. Llegaron reprimiendo a cualquiera, golpeando sin justificación, sin preguntas, sin límites.

Catherine Gutiérrez Sánchez fue salvajemente golpeada y trasladada a la primera unidad de la PNR en Morón, según confirmaron personas allegadas a la joven. El miedo volvió a imponerse en las calles.

Joven cubano es herido de bala durante la represión del régimen a las protestas multitudinarias en Morón, Ciego de Ávila (13 de marzo de 2026).

Desde su casa, Alberto sentía preocupación por lo que pudiera ocurrir con los manifestantes, en su mayoría jóvenes. Algunos de ellos fueron derribados y golpeados. Otros fueron arrastrados hacia los vehículos policiales. Vecinos gritaban desde las casas. Las madres buscaban a sus hijos.

Esa noche, al menos cinco personas fueron arrestadas de manera arbitraria, según confirmó la prensa oficialista local a través de su periódico Invasor

El 13 de marzo, los moroneros salieron impulsados por una consigna que desplazó al "Patria o Muerte", símbolo del régimen comunista, y los unió bajo un grito distinto: "Patria y Vida".

Desde la perspectiva del gobierno cubano, lo ocurrido en Morón fue un incidente pagado por cubanos radicados en Miami en que las fuerzas de seguridad tuvieron que intervenir para hacer frente a elementos "contrarrevolucionarios", confirmó una fuente dentro del Partido Comunista que pidió el anonimato. 

Por unas horas, en las calles oscuras de Morón, muchos —como Beatriz— sintieron algo que parecía olvidado.

Sintieron la libertad posible.

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Owen

Árbol tatuado en un brazo.

(Seudónimo de joven cubano, residente en Cuba, que por motivos de seguridad prefiere mantener el anonimato.)

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