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Reportajes | El espionaje castrista y la guerra cultural: La academia como arma

El espionaje castrista se ha cebado en las universidades de EUA por años, captando estudiantes susceptibles a la romantización de la revolución, logrando ubicar en posiciones de poder a espías comprometidos como Víctor Rocha y Ana Belén Montes.

Universidad de Yale, Connecticut, Estados Unidos.
Universidad de Yale, Connecticut, Estados Unidos.

Un podcast del FBI mencionó, casi como una nota al pie, cómo el espionaje castrista se ha cebado en las universidades estadounidenses por años. Captando estudiantes susceptibles a la romantización de la revolución izquierdista, el régimen ha logrado ubicar en posiciones de poder a espías comprometidos en el ámbito ideológico, más que con beneficios materiales.

Una de las analistas participantes explicó cómo el reclutamiento en casas de altos estudios en Estados Unidos, cuando los alumnos aún no ostentaban ningún cargo público, desnuda la paciente metodología de La Habana. Los servicios de Inteligencia podían esperar décadas para que una "relación" diera frutos.

Así ocurrió con el exembajador estadounidense Víctor Manuel Rocha y con la exanalista de Seguridad Nacional Ana Belén Montes. Ambos decidieron revelar secretos o actuar contra su propio país, con tal de apoyar a los Castro, porque fueron manipulados desde sus años como estudiantes universitarios. 

Ana Belén Montes y Víctor Manuel Rocha, espías del régimen cubano en Estados Unidos.
Ana Belén Montes y Víctor Manuel Rocha, espías del régimen cubano en Estados Unidos.

Estados Unidos ha estado en el centro de la diana para los espías, agentes y colaboradores de la inteligencia cubana, por varios motivos. Pero dos destacan. 

Porque vender la información recabada a aliados como Corea del Norte o China es muy rentable. Y porque, incapaz de enfrentarse militarmente de forma convencional, Fidel Castro decidió minar desde su interior al país norteamericano con células cancerígenas: promotores de la ideología socialista.

Aprovechando contradicciones y problemas sociales en la sociedad estadounidense, los predicadores de la izquierda vendieron a las nuevas generaciones la idea de quemar el país, renunciar al amor propio, su cultura, su tradición y su historia como una solución sensata. 

Promover esa suerte de mea culpa colectiva y destructiva era únicamente funcional a los enemigos de la nación.

No es historia nueva

En el camino de esa estrategia, afirma la periodista cubana Camila Acosta:

"El régimen cubano ha reclutado un gran número de agentes en muchos países y plantea una amenaza grave y continua para la seguridad internacional. Mientras, las universidades han constituido uno de los objetivos fundamentales de La Habana".

María Werlau, condecorada por el Departamento de Estado como heroína contra la Trata de Personas y directora de la organización sin fines de lucro Archivo Cubacree que esa infiltración en la academia estadounidense ocurre desde los años sesenta. 

El secretario de Estado de EUA, Antony Blinken, entrega el galardón de Héroe en Washington, a la investigadora cubanoamericana María C. Werlau (junio de 2024).
El secretario de Estado de EUA, Antony Blinken, entrega el galardón de Héroe en Washington, a la investigadora cubanoamericana María C. Werlau (junio de 2024).

Coincidió con el llamado internacional a la "descolonización", la revolución sexual y el afloramiento de pensadores y movimientos que desmontaban y señalaban a la civilización occidental como culpable irredenta de pecados que solo ella habría cometido. 

En esas aguas turbulentas el castrismo vio un espacio para torpedear desde el interior a su mayor rival geopolítico. Para ello contó con capacitación y recursos de la KGB soviética, entonces aliada clave de La Habana, y madre de sus servicios de inteligencia.

Las casas de altos estudios eran un espacio estratégico para desestabilizar el país. 

Allí pretendían moldear las mentes de generaciones de estadounidenses que luego ocuparían espacios de influencia en sectores empresariales, políticos y culturales. Tenían, siguiendo la visión del pedagogo izquierdista Paulo Freire, la potencialidad de convertirse en una fábrica de revolucionarios.

Freire mismo trabajó en 1969 como profesor asociado en la Universidad de Harvard; y toda la década del setenta como consultor especial del Departamento de Educación del Consejo Mundial de Iglesias. 

Paulo Freire.
Paulo Freire.

Desde ese espacio influyó, con su empuje de la filosofía gramsciana que encumbraba la lógica marxista opresor-oprimido y privilegiaba la lucha cultural, en los currículos estatales para escuelas de varios países recién independizados de Asia, América y África.

En 2006, las autoridades federales de Estados Unidos acusaron a los esposos Elsa Prieto Álvarez, de 55 años, y Carlos M. Álvarez, de 61, de haber actuado como agentes secretos de Cuba por muchos años.

La fiscalía dijo que Álvarez, un profesor asociado de Florida International University (FIU), había espiado para La Habana desde 1977 y su esposa, coordinadora de Centro de Servicios de Consejería y Psicología de la misma universidad, lo había estado haciendo desde 1982.

El FBI creía que con las computadoras en su casa, conectadas a las oficinas universitarias, los Álvarez podían:

"Tener acceso electrónico a expedientes estudiantiles e información facultativa."

Álvarez viajaba a Cuba y a otros países bajo el auspicio de FIU y otros centros. Bajo el pretexto de viajar por motivos de estudios, Álvarez se reunía con los funcionarios de la inteligencia cubana que los supervisaban a él y a su esposa para recibir nuevas órdenes e informarles a su vez sobre misiones cumplidas.

Elsa Prieto Álvarez y Carlos M. Álvarez, espías del régimen cubano en Estados Unidos.
Elsa Prieto Álvarez y Carlos M. Álvarez, espías del régimen cubano en Estados Unidos.

El régimen cubano pidió a los Álvarez que reclutaran a estudiantes norteamericanos haciendo uso de su posición en el centro educativo estatal de Miami

En 2002, la Dirección de Inteligencia de Cuba (DI) sugirió a Carlos M. Álvarez que comenzara a identificar y evaluar a los estudiantes —algunos de ellos de FIU— que iban a viajar a Cuba como parte de un programa de intercambio llamado "Puentes Cubanos".

Todo, aparentemente inofensivo y solo enmarcado en el interés académico. Una tapadera fenomenal para la infiltración castrista.

Adoctrinar estadounidenses en Cuba

Justamente el espíritu del pedagogo izquierdista Paulo Freire permea el currículo estatal en centros educativos cubanos. Y, por supuesto, también los encuentros académicos que allí se realizan. Aún más, según Werlau, los agentes del régimen se enfocan en reclutar a los asistentes a eventos e intercambios académicos en Cuba.

Lo mismo ocurre con entidades que usan nombres y tienen la cobertura de una presunta institución educativa. Un ejemplo claro es el de la Universidad Autónoma de los Movimientos Sociales (AUSM), que organizó y promovió hasta durante la pandemia de la Covid-19, viajes para "estudiar" en Cuba durante doce semanas. Lo hacía a través de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de la estatal Universidad de La Habana. Prometía la web al joven norteamericano:

"Encontrarás en Cuba una realidad distinta a todo lo que has vivido: la ausencia total de anuncios comerciales, la existencia de organizaciones de masas estructuradas por el Estado y una revolución socialista en continua evolución que incluye atención sanitaria y educación gratuitas —¡imagina no tener préstamos estudiantiles!" 

El programa estaría guiado por un "marco de justicia social". Incluía créditos por estudiar la Historia, Política y Actualidad de la isla. 

No estarían incluidos, podemos imaginar, los fusilamientos masivos con que inició la revolución, las violaciones al debido proceso que hasta hoy se mantienen, y la represión contra voces disidentes.

El programa buscaba "deconstruir" la realidad en la isla, pero para reedificarla a imagen y semejanza de la propaganda de La Habana. Expresaba la web:

"En los principales medios estadounidenses, Cuba es una dictadura, simple y llanamente. Pero la realidad sobre el terreno es mucho más compleja."

Mencionaba, además:

"El sueño cubano de una sociedad igualitaria que incluye alimentos subsidiados, atención sanitaria y educación gratuitas, guarderías gratuitas y empleos garantizados."

 Describía, además, al régimen como: 

"Arraigado en el nacionalismo, construido sobre los fundamentos de la soberanía, la equidad, la solidaridad y la particular versión cubana del marxismo."

La AUSM requería que los estudiantes interesados estuvieran inscritos en un programa de pregrado o posgrado en una institución estadounidense acreditada. Y su director de programas era Ernesto Fidel Domínguez Mederos, quien fuera diplomático castrista en Etiopía y agente de inteligencia, según la web disidente Cuba Independiente y Democrática.

Aún hoy, esta clase de cursos en Cuba, presentados como programas educativos estructurados, son permitidos bajo las restricciones de viaje del embargo estadounidense, a través de la licencia general 515.565 (a)(1)-(3). 

Logotipo de la Universidad Autónoma de Movimientos Sociales.
Logotipo de la Universidad Autónoma de Movimientos Sociales.

¿Cuántos otros programas como el de la AUSM estarán todavía en pie, apuntando a las nuevas generaciones de norteamericanos?

Alineado con la Orden Ejecutiva número 14380 del presidente Trump, del 29 de enero de 2026, que declaró a Cuba como una "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional de Estados Unidos, debería reconsiderarse la permanencia definitiva de esa categoría de viajes a la isla.

Hay un antecedente cercano. En enero de 2021, el Departamento de Estado, bajo la primera administración Trump, reincorporó a Cuba a su lista de estados patrocinadores del terrorismo. 

Por consiguiente, y tal como ocurría antes de que Cuba fuera retirada de esa lista por la Administración Obama en 2014, de conformidad con el Estatuto de Florida 112.061.3(e), no podrán utilizarse fondos estatales para viajar a Cuba.

La ley subraya: 

"Los gastos de viaje de funcionarios o empleados públicos cuyo propósito sea implementar, organizar, dirigir, coordinar o administrar actividades relacionadas con viajes a un Estado terrorista, o que impliquen viajes a un Estado terrorista, así como apoyar la implementación, organización, dirección, coordinación o administración de dichas actividades, no estarán permitidos bajo ninguna circunstancia". 

El gobernador Ron DeSantis está en lo correcto. Poco bueno o nada podría salir de un "intercambio" académico con una estructura criminal que invierte en horadar la democracia estadounidense como la cubana. 

Las redes académicas que operan en Estados Unidos también sirven de plataforma para el espionaje y la propaganda castristas.

El operador político republicano Roger Stone considera, por ejemplo, que la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA):

"Ha funcionado durante mucho tiempo como una plataforma para la inteligencia cubana: acogiendo a operadores del régimen, organizando actos de solidaridad con los espías de los 'Cinco Cubanos' (sic) de la Red Avispa e incluso rindiendo homenaje a espías cubanos expulsados que habían operado bajo cobertura diplomática."

Según él, la asociación ha sido profundamente infiltrada por académicos y activos de inteligencia afines al castrismo.

Roger Stone. Foto: Reuters.
Roger Stone. Foto: Reuters.

El ministro de Relaciones Exteriores del régimen castrista, Bruno Rodríguez Parrilla, llegó incluso a felicitar a un profesor cubano-estadounidense —fundador de un centro de investigación en la FIU— por recibir un galardón de la LASA, elogiando sus "logros en el fomento de los intercambios académicos" entre Cuba y Estados Unidos. Resulta lógico —perfectamente lógico— que muchos vean esto con recelo. Señaló Stone: 

"En múltiples ocasiones, el propio Departamento de Estado de Estados Unidos ha denegado visados a 'académicos' cubanos, al considerar que su presencia perjudicaba los intereses nacionales. En resumen, LASA se ha convertido en un terreno abonado para los servicios de inteligencia de La Habana: un foro diseñado para identificar, cultivar y, en última instancia, reclutar a agentes de diversos perfiles."

Universidades estadounidenses en la mira

Yale, Harvard, MIT, Berkeley, Columbia, Princeton, Universidad de Pennsylvania, Duke y Stanford. Esas son las universidades priorizadas por los servicios secretos cubanos en Estados Unidos. Esto lo afirma la investigadora María Werlau en una investigación sobre la influencia del castrismo en la academia.

Además, subraya cómo el régimen suele emplear sus embajadas como centros de inteligencia, otras instituciones ubicadas cerca de las misiones diplomáticas de Cuba estarían también en la mira para reclutar colaboradores. 

Universidad de Columbia, Nueva York.
Universidad de Columbia, Nueva York.

Estos serían el Hunter College, en Nueva York; y Georgetown y American University, en Washington D. C. Además, casas de altos estudios de Miami —ciudad bandera del exilio cubano— estarían vigiladas y penetradas.

Otros centros de educación superior de América Latina también han sido aprovechados grandemente por el castrismo, poniendo la retórica antimperialista y contra la cultura anglosajona por delante. 

Dos de ellos serían el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile y la Universidad Nacional Autónoma de México. Este último país es, de acuerdo con Werlau, la plaza de encuentro frecuente para conectar cara a cara con estudiantes reclutados en el estado de California.

En 2017, la Operación Aquiles de los servicios de inteligencia colombiana, detectó que el vicecónsul castrista en ese país suramericano, Eric Sosa Frutos, y quien sería su reemplazo, Kendry Sosa, viajaron de Bogotá a la ciudad de Cali, para sostener una reunión. El objetivo era: 

"Un sujeto de nacionalidad cubana identificado como Alejandro Pavel Vidal, quien se ha desempeñado en la ciudad de Cali como docente de la Universidad Javeriana desde 2012."

Vidal es también parte de la iniciativa Horizonte Cubano, parte del Proyecto de Creación de Capacidades en Cuba, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Columbia. 

Alejandro Pavel Vidal.
Alejandro Pavel Vidal.

Uno de los exfuncionarios de inteligencia entrevistados por María Werlau para su informe, señala a la Universidad de Denver como una institución clave para la inteligencia castrista. Desde ahí emanaron, por varios años, grandes intercambios académicos con la isla. Y en particular: 

"Insiste en que no es casualidad que un hombre al que se considera aún un oficial leal de los servicios de inteligencia de Cuba, Arturo López-Levy, obtuvo su doctorado allí e impartió clases de política comparada y materias similares."

El exmilitar, que solicitó anonimato, afirmó que López-Levy era:

"Su par en los servicios de Inteligencia y fue especialmente entrenado y preparado con una 'leyenda' para infiltrarse en la academia de los Estados Unidos, primero asumiendo su herencia judía, penetrando en la comunidad judía en Cuba; luego viajó a Israel y finalmente llegó a Estados Unidos."

El entrevistado sostuvo que desde la Universidad de Denver, López-Levy 

"Rápidamente se convirtió —probablemente gracias a otros agentes o colaboradores de Cuba— en un experto preferido en Cuba en los principales medios de comunicación y un influyente activista que aboga por los intercambios y la normalización de relaciones."

Cuba no es la excepción

Pero la academia no es solo una herida por la que penetra el virus castrista, sino también otras variantes de la misma enfermedad socialista.

Jim Lewis, un exdiplomático estadounidense con más de treinta años de experiencia directa con los servicios de inteligencia chinos. Según dijo en el programa televisivo 60 Minutes en 2025, además de monitorear la actividad en línea, los agentes de inteligencia chinos también se han infiltrado en campus universitarios de Estados Unidos. 

Dos años antes, siendo estudiante de primer año en Stanford, Elsa Johnson fue asistente de una investigación en la Hoover Institution sobre la industria y tácticas militares chinas. 

Elsa Johnson.
Elsa Johnson.

Meses después, un hombre que se hacía llamar Charles Chen la contactó vía redes sociales. Contó Johnson en una audiencia del Comité de Educación y Fuerza Laboral de la Cámara de Representantes:

"Durante las semanas siguientes, me hizo preguntas detalladas sobre mis antecedentes, se ofreció a pagarme un viaje a China, me envió un itinerario de vuelo a Shanghái y me presionó para que trasladáramos nuestra conversación a WeChat, una aplicación que es monitoreada por el PCCh [Partido Comunista Chino]."

Dijo la joven, ahora en el tercer año de su carrera en Estudios de Asia Oriental:

"Lo más probable es que estuviera operando en nombre del Ministerio de Seguridad del Estado de China."

A pesar de sentirse vigilada en las redes, Johnson publicó el 7 de mayo de 2025, en The Stanford Review, una investigación sobre cómo agentes del Partido Comunista Chino espían dentro del campus de Stanford, amenazando y presionando a estudiantes chinos para que participen en ellas.

Ministerio de Seguridad del Estado de China, distrito de Haidian, Pekín.
Ministerio de Seguridad del Estado de China, distrito de Haidian, Pekín.

La publicación del reportaje fue un punto de giro. Comenzó a recibir llamadas intimidatorias en las que la persona al otro lado de la línea cambiaba repentinamente al mandarín; en un caso, quien llamaba hizo referencia a la madre de Johnson. En su email han acabado correos fraudulentos y amenazantes. Contó en su testimonio:

"Este otoño, el FBI me informó que estoy siendo objeto de vigilancia física dentro del campus de Stanford por parte de agentes del PCCh y que mi familia también está siendo vigilada."

A pesar de ello, la Universidad no ofreció ayuda alguna a la joven. Sin embargo, casos como el de ella pudieran multiplicarse. Como reportó The Washington Stand, el espionaje chino es una amenaza para la seguridad nacional en los campus universitarios.

Venta de información a enemigos de Estados Unidos

En 2018, el coronel Chris Simmons, exjefe de la unidad de contrainteligencia para Cuba en la Agencia de Inteligencia de la Defensa, aseguró que la isla tenía más de 200 agentes diseminados por el territorio estadounidense. Parte de su misión era la venta de información de inteligencia a terceros países.

En una entrevista con Martí Noticias, explicó que durante la Guerra Fría la mayoría de los agentes de La Habana operaban convencidos de que la labor que realizaban era proteger al régimen. Pero que en el siglo XXI la venta de información clasificada norteamericana era uno de los cinco rubros que más divisas generaban al castrismo. En ese sentido, Cuba habría servido como fuente de alerta y prevención para adversarios de Estados Unidos, como Corea del Norte, en lo que a operaciones militares estadounidenses respecta.

Díaz-Canel y Kim Jong Un en Corea del Norte.
Díaz-Canel y Kim Jong Un, Líder Supremo de Corea del Norte.

La Habana, igualmente, "vendía tecnología robada" a otros adversarios de Washington, como a la teocracia iraní, de acuerdo con una entrevista a un exoficial de la inteligencia cubana. 

Siguiendo esa línea de evidencias, las universidades se encontrarían entre los blancos para extraer información delicada detrás de los que podría estar la inteligencia castrista y sus agentes en Estados Unidos. 

No en vano algunas instituciones alertan que, en toda investigación, los autores deben ser diligentes en salvaguardar y gestionar los datos que manejan:

"Con el fin de preservar su integridad y prevenir el robo de propiedad intelectual (ya sea académica o comercial) o el incumplimiento de las normativas federales, independientemente de si están sujetos a influencias extranjeras o son objeto de las mismas."

El FBI, por su parte, ha identificado una serie de áreas tecnológicas como prioritarias frente a la influencia extranjera no deseada. Todas tienen un pie en centros investigativos de educación superior, tanto pública como privada.

La lista va desde tecnologías de la información, automóviles de eficiencia energética y de nuevas energías, hasta equipos aeroespaciales, de ingeniería marina o buques de alta tecnología, y biomedicina.

En junio de 2025, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos anunció que dos ciudadanos chinos fueron acusados ​​de intentar introducir de contrabando un hongo tóxico —que podría utilizarse como arma biológica— en un laboratorio de la Universidad de Michigan (UM). 

Universidad de Michigan, Estados Unidos.
Universidad de Michigan, Estados Unidos.

Al caso se unieron las acusaciones contra otros tres ciudadanos chinos también vinculados a la UM, bajo cargos de conspiración para introducir materiales biológicos de contrabando en los Estados Unidos.

Durante la audiencia del Comité de Educación y Fuerza Laboral de la Cámara de Representantes afloró esa clase de problemas. Domenico Grasso, presidente de la UM, afirmó que la universidad está implementando medidas para combatir el espionaje extranjero.

¿Cómo? Grasso comentó que ampliando el uso de verificaciones de antecedentes para los investigadores visitantes, reforzando la supervisión de los materiales biológicos que entran o salen de los laboratorios universitarios, y trabajando para abrir líneas de comunicación más regulares con las agencias federales reguladoras, policiales y de inteligencia.

Emblemas oficiales de los miembros de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos.
Emblemas oficiales de los miembros de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos.

A ello debería sumarse la realización de un seguimiento y una revisión constantes de quién tiene acceso a su información más sensible y cómo se asegura de que permanezca segura. Así lo recomienda para empresas el Centro Nacional de Contrainteligencia y Seguridad de Estados Unidos, pero también podría aplicarse a centros de toda clase.

La gobernanza interna fuerte podría prevenir una mayor porosidad en las contrataciones y vinculaciones con actores extranjeros malignos. Auditorías internas, revisiones de contratos internacionales, y protocolos éticos claros son útiles. Señaló María Werlau: 

"Las sociedades abiertas y democráticas con un estado de derecho fuerte tienen una desventaja estructural para poder enfrentar a agentes que trabajan para regímenes dictatoriales o enemigos. Demostrar que un académico es un agente extranjero es casi imposible y extremadamente costoso ante las fuertes protecciones que existen para la libertad de expresión."

Lo claro es que si el Estado cubano y otros actores antiestadounidenses no enfrentan los mayores rigores posibles, la batalla está perdida. Subestimar la voluntad de quienes odian a este país, es taparse los ojos ante la historia reciente.

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Yoe Suárez

Yoe Suárez

(La Habana, 1990) Autor de los libros de no ficción La otra isla (Finalista Beca Michael Jacobs 2016 e International Book Latino Award 2019), En esta ribera mi cuerpo (Mención Premio Casa de las Américas 2018), El soplo del demonio. Violencia y pandillerismo en La Habana (2018), llevado al mediometraje documental Punkie. Coordinó Espectros (2016), primera antología de periodismo narrativo cubano. Traducido al inglés y al italiano. Premio de Reportajes Editorial Hypermedia 2017 y  2018. Publicó en Newsweek, Univisión, Vice, El Español. Fue corresponsal del canal estadounidense CBN News. Documentalista. Cuentos suyos fueron llevados al audiovisual, y varios reportajes al cómic en el libro Quiebre de espíritu. Aparece en antologías de poesía y ensayo dentro y fuera de Cuba.

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