"Mami, recuerda que tienes dinerito en la tarjeta. No pases trabajo, cómprate lo que necesites", es lo primero que le dice Daniel a Julia, su mamá, cada vez que la llama por teléfono.
Julia, de 71 años de edad, vive sola en la comunidad de Turiguanó, en la provincia de Ciego de Ávila. Daniel, su único hijo, vive desde hace cinco años en Estados Unidos. Tomó la ruta migratoria de Nicaragua y cruzó la frontera en octubre de 2021, durante la administración de Joe Biden.
Desde entonces, Daniel ha venido una sola vez a Cuba, el 12 de febrero de 2024, con el objetivo de ver a su madre y entregarle una tarjeta Visa para que pudiera comprar alimentos y otras necesidades en las tiendas que comercializan en dólares estadounidenses y canadienses, euros y otras divisas internacionales.
Daniel revisa constantemente el saldo de la tarjeta de Julia y, si el dinero se agota, vuelve a depositarle. Además, le envía dinero en efectivo en pesos cubanos a través de un remesador particular, que contacta a través de WhatsApp.
Remesas, una dependencia en aumento
Un artículo publicado por el medio independiente elTOQUE, en agosto de 2025, cita al economista cubano Pavel Vidal, quien afirma que entre 2005 y 2020 las remesas representaron alrededor del 6,8 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba, frente al 5,5 % alcanzado entre 1994 y 2004. Vidal advirtió:
"Es probable que ese peso haya aumentado aún más porque, aunque las remesas se hayan mantenido, el PIB ha caído en un acumulado del 11 % en los últimos cinco años, hasta 13.877,3 millones de pesos."
Según un economista consultado que prefiere anonimato:
"El país prácticamente no produce nada; estamos cargados de más de 2.000 empresas estatales socialistas que operan con pérdidas millonarias, no de ahora, sino desde hace muchos años. Con el tiempo, esas pérdidas se han ido acumulando. Las únicas empresas que operan con ganancias, y muy jugosas por cierto, son las de GAESA."
Añade que, como señaló el secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio en un mensaje al pueblo cubano el 20 de mayo de 2026, con motivo del día del nacimiento de la República en 1902, GAESA —Grupo de Administración Empresarial S.A., controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)— funciona como "un Estado dentro del Estado".
El especialista también sostiene que los negocios privados en Cuba operan gracias a las remesas informales, ya que muchos de estos actores utilizan sistemas de envío de dinero desde el exterior a través de aplicaciones como Zelle. Posteriormente, en la isla, el dinero es entregado en pesos cubanos en efectivo a un tipo de cambio hasta cinco veces superior al oficial. Afirma:
"Para estos negocios es imposible comprar las divisas para las importaciones en los bancos cubanos, obligándolos a ir hasta el mercado informal para obtenerlas."
El esfuerzo de Julia y la orden de Trump
Para no depender completamente de la ayuda que recibe por la tarjeta, Julia intenta generar algún ingreso por sus propios medios. Conserva una antigua máquina de coser de pedal, con la que confecciona agarraderas de cocina que luego vende a 150 pesos el par entre vecinos y conocidos. Dice, mientras muestra algunas de las piezas terminadas:
"No gano mucho, pero por lo menos me siento útil y siento que todavía puedo hacer algo por mí misma."
A pesar de sus esfuerzos por ser independiente, ella —como muchísimos cubanos— requiere de las remesas:
"La vida está muy cara y yo no tengo chequera. Mi esposo era quien trabajaba, pero murió hace muchos años antes de jubilarse. Di miles de carreras, pero no pude cobrar ninguna pensión. Aunque mi principal sostén sigue siendo mi hijo. Sin su ayuda sería difícil salir adelante."
Pero, después del 6 de junio de 2026, la vida de Julia y de los que usan en Cuba las tarjetas Visa o Mastercard cambió por completo.
La Orden Ejecutiva número 14.404, con fecha del 1 de mayo de 2026, emitida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contempla sanciones para las personas y empresas que mantengan vínculos económicos, comerciales o financieros con el régimen cubano y, especialmente, en los sectores energético, financiero y de defensa. Como parte de su estrategia de presión contra el régimen cubano, Trump continúa poniendo contra la pared a la ya debilitada economía cubana, según un especialista consultado que prefirió el anonimato.
Como consecuencia de esta orden ejecutiva, el miércoles 3 de junio de 2026, el Banco Central de Cuba anunció que el siguiente sábado 6 dejarían de funcionar las tarjetas Visa y Mastercard. Aludió a una comunicación previa del 2 de junio de un banco extranjero, al cual solo identificó como "procesador" de las operaciones que se realizan en Cuba con estas tarjetas, que interrumpió su relación con la entidad financiera FINCIMEX S. A., perteneciente a GAESA.
Según el propio Banco Central, Cuba se ve imposibilitada de recibir ingresos como resultado de la comercialización de bienes y servicios por intermedio de estas tarjetas. La misma nota informó que se mantienen los medios de pago establecidos para las operaciones en divisas de las tarjetas nacionales prepago Clásica y Tropical, además de las internacionales, la rusa Mir y la china UnionPay.
Una residente en Canadá que actualmente se encuentra en Cuba debido a la enfermedad de su hijo, al cual no ha podido llevarse consigo a ese país, se enfrentó recientemente con la dificultad de comprar alimentos en la red de tiendas en dólares. Siempre que viene a Cuba trae poco dinero en efectivo; la mayor cantidad lo trae en su tarjeta Visa. Ahora se encuentra en un limbo, sin dinero suficiente para poder comprar lo necesario, según contó, aunque prefirió el anonimato.
Un recorrido propio por diferentes tiendas que operaban normalmente con estas tarjetas arrojó que, efectivamente, es imposible realizar transacciones con Visa o Mastercard.
Julia, Daniel y la "noticia pésima"
Para Julia, la tarjeta Visa que su hijo le entregó representa mucho más que un medio de pago: era la tranquilidad de poder adquirir alimentos y productos básicos. No obstante, Julia valora de manera positiva la medida. Según sus propias palabras:
"Esa ganancia no se traduce en ningún bienestar para el pueblo. Yo quiero que los aprieten más, aunque nosotros pasemos trabajo."
Para su hijo Daniel, esta situación representa una "noticia pésima". Según su testimonio, utiliza esta vía porque le permite saber cuánto dinero le queda a su madre, pues está convencido de que, de no ser así, ella no le avisaría cuando se quede sin recursos. Refiere:
"Ya bastante sufrimiento tenemos con estar separados como para sumarle a eso que pase trabajo. Es algo que no me podría perdonar."
Además del dinero que envía mediante la tarjeta, Daniel le hace llegar 100 dólares estadounidenses por una vía informal, utilizando la aplicación Zelle para transferir el dinero a personas que posteriormente entregan el equivalente en pesos cubanos a Julia. Según la última operación realizada, recibió 60.000 pesos cubanos, a razón de 600 pesos por cada dólar.
Esta práctica es una de las más utilizadas por quienes reciben remesas, debido a que ofrece mejores incentivos y la posibilidad de obtener el dinero en efectivo, en lugar de recibir una transferencia a una tasa de cambio inferior, cercana a 120 pesos por dólar, a través de las vías oficiales del sistema financiero cubano. Aunque las autoridades afirman estar entregando el dinero en la moneda enviada y en efectivo, varias personas consultadas sostienen que "es una gran mentira".
Ante esta nueva realidad, Daniel asegura que comenzará a enviar más dinero a su madre mediante estas vías alternativas para que pueda adquirir sus alimentos y cubrir otras necesidades básicas. Afirma:
"Voy a tener que mandarle algún que otro combo de comida. Mi viejita no puede pasar hambre."
La historia detrás de FINCIMEX S.A. y Western Union
No es la primera vez que FINCIMEX S.A. queda en el centro de la tormenta. Esta entidad financiera ha sido durante décadas la que ostenta el monopolio de las transacciones económicas internacionales en la isla, desde el procesamiento de remesas hasta el manejo de tarjetas de débito y crédito.
Durante la pandemia de la Covid-19, en octubre de 2020, la administración Trump puso fin a ese dominio sobre las remesas. Washington incluyó a FINCIMEX S.A. en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés) por sus vínculos con las FAR.
La consecuencia fue inmediata: Western Union, la principal vía que miles de cubanoamericanos usaban para enviar dinero a sus familias en la isla, se vio obligada a cerrar sus 407 puntos de pago en Cuba el 27 de noviembre de ese año, según un artículo publicado en el medio ADN Cuba.
El cubano de a pie, ni por enterado
Otro economista consultado, que trabaja en una agencia de turismo como especialista en productos turísticos y que pidió anonimato, reconoce que sería falso afirmar que esto afecte a la mayoría de los cubanos. Comenta:
"No todos utilizan estas tarjetas ni tienen la posibilidad de comprar en estas tiendas en dólares. Aunque el número es importante, siguen siendo la minoría. Donde me atrevo a afirmar que tendrá un mayor impacto es en el ya casi inexistente sector turístico."
De igual forma, señala:
"El país se verá imposibilitado de realizar transacciones internacionales, algo que afectará el comercio exterior y la importación de alimentos, que en la mayoría de los casos no es para el pueblo, sino para la red de tiendas en dólares, el turismo y las fuerzas armadas."
A la pregunta "¿Han utilizado tarjetas Visa o Mastercard para comprar en las tiendas?", la mayoría de las personas consultadas en la calle ha respondido: "¿Qué cosa es eso?".
Añade otra persona:
"Me da lo mismo lo que quiten; al final aquí estamos sobreviviendo gracias a los particulares."
Un trabajador de una tienda en dólares, que pidió no ser identificado, afirma que las ventas son cada vez más bajas:
"Ya la gente no tiene dinero. Siempre critican que los cuentapropistas venden caro, pero compara cualquier precio de la tienda y verás que es más alto. No creo que esa medida afecte a mucha gente."
En una encuesta propia realizada a 43 personas, solo una utilizaba una tarjeta Mastercard y con poca frecuencia, lo que deja en evidencia —según afirman varios economistas— que la medida afecta directamente a un número limitado de la población. No obstante, advierten que será necesario observar las afectaciones indirectas que puedan producirse a través de terceros.
Un especialista de la gerencia de las Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD), también propiedad de las FAR, afirma:
"Principalmente con esta medida se verán afectados representantes de compañías internacionales, funcionarios de embajadas, agencias de viaje o de transporte ,como Viazul, que seguía operando y aceptaba pagos principalmente con tarjetas Visa y Mastercard, además de cadenas hoteleras o negocios privados que disponían de estos medios de pago para obtener las divisas necesarias para operar a nivel internacional."
De igual forma, afirma que, aunque las tiendas venden en dólares, realizan sus operaciones en moneda nacional. La divisa es concentrada por FINCIMEX S.A., mientras que las cuentas destinadas a salarios y otros gastos administrativos se manejan en pesos cubanos. Dice:
"O sea, nunca vemos un solo dólar. Por cada transacción equivalente a un dólar en nuestra cuenta, lo que llega son 120 pesos cubanos."
El especialista señala que será necesario esperar las consecuencias para dimensionar el alcance real de esta nueva restricción, aunque anticipa que el impacto podría ser significativo en una economía ya debilitada y altamente dependiente de los flujos externos de divisas.
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